Wednesday, 15 June 2011

La nostalgia del baile de graduación

Me queda muy poco para ser enfermera con todas las de la ley, aunque mi padre diga que ya soy enfermera desde que vuelvo a casa de las prácticas con una sonrisa y parloteo alegremente de todo lo que he hecho ese día, curioso baremo el suyo, más que nada porque entonces tendría que ser enfermera desde octubre XD.

Hoy me ha dado por echar la vista atrás y recordar este año y poco más que he pasado de prácticas.
Recuerdo mi primera vez en el hospital, estaba muerta de miedo. Los primeros días mi mayor objetivo era algo más o menos así: "Venga Laura, intenta no tocar nada sin permiso y molestar lo menos posible... Con un poco de suerte no matarás a nadie, tú no la líes mucho y conseguirás pasar la primera semana sin una citación judicial". Además me sentía muy inútil, era como si estorbara en todos lados. También recuerdo la primera cosa digna de mención que hice (porque hacer camas no cuenta y sacar medicación no es lo suficientemente apasionante para contárselo emocionada a tus amigos): ¡¡Di de comer por una sonda nasogástrica!! (un tubito que se mete por la nariz y va al estómago, así grosso modo) La cosa es tan complicada como:
  1. Coger una jeringa de las grandotas (de 60 o 100ml).
  2. Aspirar con la jeringa la papilla/turmix que han subido de cocina.
  3. Enchufarla por la sonda. Bueno, con cuidado, lentamente y esas cosas.
  4. Repetir pasos 2 y 3 hasta que se acabe la papilla (o veas que el paciente va a explotar), manteniendo pinzada la sonda mientras no se está introduciendo nada. 
  5. Pasar 1 jeringa llena de agua para que entre la comida, no se quede por la sonda y así ésta se mantenga permeable.
¿Fácil no? ¡Pues yo cagadita de miedo oiga!  Estaba muy emparanoiada con el tema de pinzar la sonda porque me habían dicho que era muy importante que no entrara aire, una parte de mi pensaba: "Bueno ¿Y qué importará si le entra un poco de aire... en el estómago? ¿Qué le va a pasar? ¿Que tendrá gases luego?". Como he dicho el tema de no matar a nadie me obsesionaba realmente, así que unos cuantos gases no me importaban... Al poco rato descubrí que la importancia de pinzar la sonda no era tanto por lo que podía entrar en ella sino por lo que podía salir de ella y es que el mérito de ese procedimiento era conseguir hacerlo sin pringar toda la cama y tu uniforme. Al final lo conseguí y con el paso de los días ya casi podía hacerlo ¡sin tener que poner un empapador debajo! Recuerdo muchas cosas de ese primer señor, cuando yo llegué ya llevaba mucho tiempo en la planta y era un poco "el niño mimado" de las enfermeras. Me acuerdo de su cara y de su nombre (cosa que es todo un hito en mí, con lo mala que soy para los nombres) y también recuerdo que llegué un lunes y su nombre ya no estaba en la carpeta de su habitación. No me hizo ni falta preguntar qué le había pasado el fin de semana porque ya sabía desde hace tiempo lo que le pasaría, al cabo de unos días vino su mujer a darles las gracias a las enfermeras y ellas lloraron. Realmente le habían cogido cariño.

Pero aquella no fue la primera experiencia que tuve con la muerte, la primera vez que murió un paciente fue en mis mismas narices. No fue nada repentino, se veía venir desde hacía unos cuantos días y ya se había acordado con la familia que no se iba a hacer mucha cosa más. La cuestión es que justo estábamos 3 en la habitación: enfermera, auxiliar y yo. Habíamos entrado a hacer los cambios y mi enfermera se percató de que la señora llevaba mucho tiempo sin respirar, nos quedamos aguantando la respiración durante unos microsegundos y al final la señora cogió una bocanada de aire como cuando sales de bucear en el agua al límite de tus pulmones. Las tres respiramos aliviadas también. Pero esa bocanada fue la última.
Fue una sensación extraña, dicen que al final te acabas acostumbrando y que la muerte de los pacientes ya no te afecta de la misma manera, pero yo no lo tengo tan claro. El otro día leí una cosa:
¿He llegado a ser un buen médico? — Ya eres un buen médico, Elliott. — No, lo que quiero decir es… ¿soy más sólido? ¿Me he acostumbrado a la muerte de algunos pacientes? ¿He sabido distanciarme? — No, uno no se acostumbra a la muerte de los pacientes. Y es justo porque aceptaste no distanciarte por lo que seguiste siendo un buen médico.
Cambia médico por enfermera... (es muy difícil encontrar estas cosas, libros, pelis, etc. pero que hablen de enfermeras. Y esta es la razón por la que tenéis que ver todos Nurse Jackie!). Yo no creo te acabes acostumbrando, pero creo que aprendes a vivir con ello. Aprendes a ver a la Parca sentada al lado de la cama del paciente de la 8 que está fatal y la saludas "¡Ei!" y le dices: "No te lo lleves anda, y si te lo tienes que llevar, que no sea en mi turno, por favor."
Estas fueron las primeras semanas en que todo eran sensaciones nuevas y cada día hacía alguna técnica nueva. Me acuerdo de la primera vía que puse, fue de improvisto, yo en principio iba a mirar como lo hacía la enfermera pero resultó que el señor pese a su edad tenía unos cañones por venas y además era majísimo en plan: "Sí, sí, que pinche la alumna que tiene que aprender" así que la enfermera decidió que lo podía hacer yo. Fue todo muy guiado, ella me dijo "pincha aquí", yo pinché donde segundos antes había estado su dedo y ¡Diana! Luego para lo que es canalizar la vía ya tuve más problemas. A todo esto el señor mientras le pinchaba me estaba contando un chiste del que no me acuerdo (y me da mucha rabia no acordarme) pero de lo que si que me acuerdo es de que le estuve haciendo coña con el chiste y se lo hice repetir varias veces durante su estancia en la planta. Que por cierto, el hombre se puso fatal, tuvo una infección bestial y le pasábamos un antibiótico muy agresivo con las venas que le dejó sus cañones hechos polvo, se tiró mucho tiempo allí... tanto que yo me fui antes que él.
Y estas son algunas de las cosas que recuerdo del mes y poco que pasé en el primer hospital, también recuerdo algunas cosas sin importancia como que allí se utilizaba una piedra para chafar las pastillas... y un día la piedra se perdió y hubo que traer otra (alguien lo hizo). Mi enfermera ese día gritaba buscándola: "¡¡¿Dónde está la puta piedra?!!" XDXDXD

Luego llegaron las prácticas largas en hospital que se componen de dos rotatorios en dos servicios diferentes.
Por aquel entonces mi obsesión con el 5º mandamiento había disminuido un poco. Había descubierto que la gente no muere tan fácilmente y lo había descubierto empíricamente: viendo a una señora con fractura de fémur caerse desde la cama y no hacerse ni un rasguño. A todo esto ¡Las barandillas estaban subidas! A día de hoy aún me pregunto como consiguió saltar por encima o lo que fuera que hiciese...
En general guardo muy buen recuerdo de mi paso por el segundo hospital. La verdad es que la cosa se fue superando a sí misma. Primero fue trauma, donde se bailaba el Saturday night en el control cuando nadie te miraba y donde practicaba con J. mi compi de prácticas a ponernos vías la una a la otra. Y cuando pensaba que no podría encontrar un ambiente mejor que aquel y que nunca me lo pasaría tan bien como en ese rotatorio llegó medicina interna para contradecirme. ¡Y de qué manera! Con inundación y todo. 2x1 formación completa para catástrofes naturales por el precio de unas simples prácticas de enfermería ¿Qué más se puede pedir? Bueno, no quiero extenderme más en esta parte porque ya le dediqué mi particular homenaje a estas prácticas, pero a día de hoy aún sigo pensando que allí pasé mis mejores días como estudiante.

Para seguir con la tradición, de las prácticas de comunitaria no esperaba gran cosa. Todo el mundo me decía que me iba a aburrir y que se me iban a hacer muy largas. Yo estaba muy a gustito en el hospital y no me quería ir... Pues para variar me volvía a equivocar. Quizá no fueron tan espectaculares como las del hospital pero en general no fueron aburridas (excepto momentos puntuales desocupados) y se me pasaron volando. Hasta les cogí cariño a los yayetes sanos, que aprovechan que vienen a tomarse la tensión para explicarte que su nieta se va a casar o algo por el estilo y tienes que hacer malabarismos para escucharles y al mismo tiempo encontrar 2 minutos de silencio para tomarles la tensión.
Lo que más me gustó de esas prácticas fueron los domis, la atención domiciliaria o como se decía por allí a veces: "hacer la calle" XD. Antes de empezar las prácticas mi mayor deseo era entrar en un domi de alguien con síndrome de Diógenes o algo así guay. Al acabar las prácticas mi mayor deseo era que en el domi siguiente hubiera ascensor...

Y por último han sido las prácticas de UCI que estoy a punto de acabar. Me volvió a pasar lo de siempre, no me quería ir del CAP. Encima al principio la cosa no fue bien del todo. El salto era enorme: Vienes del CAP donde estás muy a gusto con tu consulta y tus pacientes más o menos sanos y llegas a la UCI y te empiezan a hablar de ventilación mecánica y de que si el Swan pasa de la aurícula derecha a la arteria pulmonar y tú "Comorrrr??!! Que le estás toqueteando una cosa que le atraviesa el corazón?! ¡¿Estamos locos o qué?!" El batacazo es enorme. 
Como iba diciendo, tenía la sensación de que mis buenos momentos en las prácticas se iban a acabar, que siempre había tenido demasiada suerte con mis enfes y no me podían tocar todas tan majas. Al principio casi me convencí de que tenía razón: Iba perdidísima, la mitad de cosas que me decían me sonaban a chino y la otra mitad no me atrevía a hacerlas por lo que he denominado "El efecto cable". El efecto cable consiste en que en UCI no tienes un paciente, tienes un montón de cables y vías y ya si eso debajo tienes un paciente... Y eso echa muy para atrás a la hora de acercarte a hacer algo aunque sea la cosa más sencilla del mundo.
- Ponle un paracetamol. 
- Vale ¿Pero por cual de las veinte mil vías que lleva se lo pongo?

Por suerte llegó junio y la diosa fortuna (mi salvadora con un extraño acento francés) le pegó una patada en el culo a mi mala suerte. Mi salvadora se tomó también el tiempo de explicarme cómo funcionaba todo y el efecto cable se convirtió en "El efecto yo-sé-para-qué-sirve-este-cable-y-sé-cuándo-lo-puedo-desconectar-y-cuando-no". De esta manera le perdí miedo a los cables y ahora ya me las apaño de maravilla.
Y así han ido pasando estas prácticas, haciendo bacteriémias zero con mOntse (estoy convencida de que al final haremos una correctamente con su mascarilla, su bata y su todo) hasta ayer, que hice el último examen de la carrera y en mis momentos de nervios pre-examen mi salvadora me dijo con su acento afrancesado: "Tranquila, eres una buena enfermera, pero tú aún no lo sabes." Lo clava bastante con sus frases, uno de los primeros días de estar con ella me dijo: "Tú sabes las cosas pero no estás segura de saberlo." Y tenía toda la razón, porque estaba bajo la influencia del efecto cable! que me creaba inseguridad.

Hoy me gradúo, técnicamente aún me quedan un par de días de prácticas pero ha sido entre ayer y hoy que me ha entrado la sensiblería y la nostalgia y ha sido ahora que me apetecía hacer unas mini conclusiones sobre lo que ha sido este año para mí.
Creo que he aprendido mucho, de hecho creo que he aprendido más en este año de prácticas que en los otros dos teóricos de la carrera. Creo que en todos los sitios en los que he estado al final me ha dado pena irme y eso es una buena señal. También creo que he tenido mucha suerte con mis enfes, porque he oído experiencias de compañeras y yo he sido muuuuy pero que muy afortunada. Por si alguno se ha perdido, mis enfes o mis nurses (depende de como me pille el día) son esas personas de las cuales he aprendido durante este año y que han contribuido en gran parte a que al final me de pena irme de los sitios.

Me queda otra cosa de este gran año, los pacientes. A veces me pregunto que habrá sido de alguno de ellos ¿Qué habrá sido de ese hombre al que le puse mi primera vía? ¿Qué habrá sido de esa señora que siempre sonreía al verme entrar y nos decía a las enfermeras que éramos las mejores y nos lanzaba besos? (Estoy sonriendo mientras escribo esto) ¿Qué habrá sido de ese señor que el primer día no se fiaba de mí por ser estudiante pero el día que me fui a despedir porque me iba de la planta se puso super triste? ¿Qué habrá sido de la señora que se empezaba a quejar antes de que la tocaras? ¿Qué habrá sido del chico jovencito que se fugó del hospital harto después de pasar una semana esperando a que lo operaran? ¿Y del que se fue a comer al Burguer King y luego volvió? (Me estoy descojonando mientras escribo esto) ¿Qué habrá sido de aquél hombre que nos iba a llevar a Port Aventura en coche cuando saliera? ¿Qué habrá sido de la señora tan salada de las úlceras en las piernas?
¿Que habrá sido de todos ellos? No creo que lo llegue a saber nunca.

Friday, 10 June 2011

But with nothing to consider, they forget my name

En las prácticas de mi carrera que estoy a punto de terminar intento presentarme a los pacientes siempre que puedo. Entre otras cosas para evitar que me llamen "nena" o cosas más raras, como una señora que me llamaba "Evi" por unas siglas que pone en mi uniforme hasta que le dije que en realidad no me llamaba así (pero la señora me siguió llamando "Evi" porque a las dos nos hacía gracia la confusión).
Normalmente la gente está encantada de saber tu nombre y les da más confianza y sensación de cercanía, pero esto no siempre es así...

El otro día al entrar en mi box tenía una paciente nueva, estaba intubada (por lo tanto no podía hablar) y recién despertadita de la anestesia. Aproveché que tenía que preguntarle si tenía dolor para presentarme:

- Hola, me llamo Laura y soy la estudiante en prácticas, estoy aquí por las tardes.
- *Encogimiento de hombros y fruncimiento de labios* (en plan "¡Poh mu bien!")
- ¿Cómo se encuentra? ¿Tiene dolor?
- *Gesto afirmativo con la cabeza*
- Vale, enseguida le pongo algo para el dolor. Ya verá qué bien.

Me desconojé interiormente al ver que a la señora le daba igual cómo me llamara y mi pensamiento fue: Bueno, al menos la tía es sincera. Le importa un cojón mi nombre, ella lo que quiere es un calmante.

Wednesday, 18 May 2011

How to be a London girl (Chapter 2)


Los últimos días en London fueron una locura total. Me he dado cuenta de que si en castellano digo mucho "Madre mía" en inglés su sustituto es un "Oumaigad!" que repito en esos momentos en que el surrealismo supera lo que estoy viviendo como en muchos de los casos que se han dado estos días.
Voy a intentar explicarlo en orden cronológico y de forma ordenada, pero no prometo nada.

En el capítulo anterior lo dejé en la parte en la que nos íbamos de fiesta... Pues bien, la noche fue bastante surrealista. Fuimos con J. uno de los compañeros de piso de Aina a una especie de discoteca llamada East Village que tenía muy buenas críticas en Internet y así fue como comprobé que el mal gusto de los ingleses no se reduce sólo a lo gastronómico (Por favor ¿Cómo puede un país tener como comida típica un triste plato de pescado con patatas fritas?) sino también a todo lo relacionado con la fiesta y los jolgorios varios.
En el East Village se suponía que había dos ambientes distintos y muy buena música... Cuando llegamos allí sólo había una sala con música rara que no nos motivaba, le preguntamos al portero por donde se iba al otro ambiente y nos señala la puerta, total, que para ir al supuesto otro ambiente había que salir a la calle y meterse en el bar de al lado en el que ponían música medio india con algo más de ritmo que en la otra sala.
No tardamos mucho en irnos de allí y entonces vino lo mejor de la noche, mi gran descubrimiento, lo que más echaré de menos de London... ¡¡Los Beigels!! Os preguntaréis: ¿Qué es un beigel? Los Beigels son una especie de panes con forma de donut que van rellenos de algo, normalmente ternera con mostaza, de salmón, de salami... o de chicken with mayo, mi preferido. (Mayo es mayonesa, que como dice Aina: "Aquí ho escurçen tot"). En definitiva, lo que viene siendo un bocadillo redondo de toda la vida. Encima la Beigel shop estaba abierta 24h y al volver por Brick Lane hacia casa las dos veces que salimos de fiesta nos paramos allí a comer uno y yo no sé si era porque tenía hambre o qué pero estaban buenísimos!
De camino a casa después de pasar por la Beigel shop cogimos el autobus. Ese fue otro de los momentos surrealistas de la noche porque se nos acercó un chico y estuvimos hablando con él, al enterarse de que éramos de Bcn nos empezó a hablar en un castellano con acento cubano ya tu sabes (deduje que era la traducción literal de You know, muletilla que usan mucho los ingleses) luego también resultó que hablaba francés y chapurreaba algo de alemán. J. le decía "I hate you guy!" y no me extraña, porque yo también me moría de la envidia viendo a alguien hablar 3 idiomas como si nada.
Pero ahí no acabó la cosa... Al llegar a casa nos esperaba T. despierto para jugar a la ruleta! XD Nos recibió con un "Welcome to my Casino! Make your bets, please!!" Se ve que por la madrugada en la tele dan un programa de la ruleta en la TV y él lo puso, se montó un tablero improvisado y apostando 1p jugábamos. Por si os interesa aposté 2p y los perdí, pero J. tuvo bastante suerte aunque al final lo perdió todo y le dijo en broma a T. "Are you sure you're not jew?"

El eritrocito sorprendido o el eritrocito muñeca inchable
Al día siguiente fui a ver el mercado de Candem que es un poco como el C/ Tallers i "El Camello" juntos pero en el que de vez en cuando encuentras alguna joyita como el Cyberdog. En la entrada anterior hablé del Abercrombie, pues si el Abercrombie era como una discoteca... el Cyberdog es un after. Música electrónica a todo volumen, luces no aptas para epilépticos, camisetas fosforito y mil chorradas de esas que te encantan pero que nunca te compras. Yo me compré un eritrocito (palabra que me gusta) de peluche que vi hace mucho tiempo por Internet y me había quedado con la espinita de comprármelo.
Ese mismo día era el cumple de B. y fuimos a celebrarlo por la noche con un buen puñado de amigos suyos. Antes habíamos estado en el tejado de casa de Aina tomando el fresco (y tan fresco) y disfrutando de las vistas. Me encantó el tejado, tenías que subir por una escalera y levantar una tapa que era literalmente parte del propio tejado, escalabas por la inclinación y te podías sentar en la parte más alta del tejado. Aún puedo decir más veces la palabra tejado: tejado, tejado, tejado. XD

La noche fue muy divertida, acabamos en un bar en el que servían cocktails en una especie de peceras enormes para compartir, nos pedimos el "Red Mexican" y el "Bunny with a gun" que estaban bastante buenos. No voy a decir más cosas de esa noche porque prefiero guardármelas y reírme yo sola cuando lo recuerde.
Volviendo para casa comimos el beigel de rigor y me metí en la cama para dormir exactamente 1 hora. A partir de ese momento empezó mi particular odisea:

Me levanté a las 5:15 para coger un bus a las 5:35 que me llevaría a Liverpool Street donde tenía que coger otro bus a las 6:20 para llegar al aeropuerto a las 7:15 y pasar con tiempo los controles de seguridad que me habían dicho que eran muy largos y había que ir con 2h de antelación por si acaso. Pues yo a las 7:30 ya estaba en el dutyfree... Y eso que me habían registrado el neceser y todo. Se ve que tienes que pasar los líquidos en una bolsa específica pero yo en Girona los había pasado en mi neceser dentro de la maleta y no había habido ningún problema. Allí me lo hicieron sacar de la maleta y meter todos los líquidos en una bolsita que tuve que comprar por 25p. En fin... Seguimos con la historia, a las 9:30 cinco minutos antes de la hora de salida del vuelo nos comunican por megafonía que el vuelo se iba a retrasar un poco... casi nada, 5 horas. La parte positiva de todo esto es que podré contar a los nietos que de joven dormí a lo homeless en un aeropuerto con los pies encima de la maleta para que no me la robaran. Y la anécdota es que durante esas 5 horas escuché una conversación entre unas chicas que estaban sentadas a mi lado, una de ellas estaba diciendo que era cantante de música electrónica, que ella no era famosa aún pero que su novio se había hecho ahora famosillo porque había hecho y cito textualmente: "Una cancion que se llama loca people no se si la conocéis... Una que dice Johnny la gente esta muy loca" XDXD holaaaaa?? Estaba flipando cuando la oía decir eso. Y las chicas que hablaban con ella decían: "Si, si, de algo me suena, la he oído alguna vez por la radio."
Cuando por fin llegué a Girona me enteré de que a mis padres se les había estropeado el coche al venir a buscarme y volvimos en autobus. Total que llegué a mi casa a las 20:30.

Y así terminó mi aventurilla por tierras londinenses. No quiero acabar sin nombrar un par de cosillas curiosas más de esta ciudad al hilo de lo de las escaleras mecánicas que dije en la entrada anterior. Ahí van:
1. No hay papeleras. En serio, es verdad, como te comas un caramelito y seas un poco cívico tienes que llevar el maldito envoltorio hasta el fin del mundo. Aina me comentó que había llegado a la conclusión de que era por el tema de los atentados, les sale más a cuenta no poner papeleras y que estén las calles sucias que arriesgarse a que les metan un paquete bomba. En general estan bastante acojonados con el tema de la seguridad. El día después de mi vuelta cerraron Trafalgar Square por una amenaza de atentado bomba, imaginad.
2. Los pasos de cebra son inexistentes. Bueno existir existen, pero nadie les hace caso... Es un poco como en Roma, pero no tan caótico. Aunque en Roma si que había pasos de cebra, cruzarlos era todo un acto de fe como si estuvieras en el puente invisible de la peli de Indiana Jones: Hay que tener fe en que los coches se pararán, lanzarte al paso de cebra y ellos se paran. Pero en London como el paso de cebra está tan lejos como la siguiente papelera decides cruzar por el medio de la calle, lo malo es que aquí no se van a parar porque estás en medio de la calzada...

En resumen he quedado muy contenta de mi mini experiencia por tierras anglosajonas. Me han quedado muchas (muchísimas) cosas por ver y ya tengo ganas de repetir y quizá me quede por allí algún tiempo más... ¿Quién sabe?

Friday, 13 May 2011

How to be a London girl (Chapter 1)

Estos han sido mis primeros días como London girl.
Lo de viajar sola me creaba un poco de ansiedad por si me perdía y llegaba tarde al vuelo o por si en los controles de seguridad me paraban por llevarle un bote de Colacao a Aina. XDXD Pero nada, he sobrevivido!
Al llegar al aeropuerto de London he conseguido encontrar el autobus que me llevaría al centro gracias a que me he pegado a una pareja de ancianos que había clixado que iban al mismo bus que yo. Una vez en el centro me ha venido a buscar Aina y hemos comido en un "Pret a Manger". Se ve que está muy de moda por ahí porque según mi anfitriona hay uno en cada esquina. Después hemos vuelto andando a casa pasando por Brick Lane. Al llegar a su piso me ha presentado a sus compañeros de piso. Al principio he conocido a B. y luego a T. pero a lo largo del día he conocido a los demás J. y E.
Por la tarde Aina me ha llevado a pasear por la zona del río junto con B. y hemos ido por el Tower Bridge dando un paseo por toda la zona del río hasta el Millenium Bridge. Este puente da a la Catedral de St. Pauls (cerca de la cual un espabilado ha instalado una panadería Paul XD) y de vuelta a casa hemos ido al super.
Me encanta ver los supermercados de otros países porque tienen sus rarezas. Por ejemplo, en los supermercados de UK venden medicamentos que no requieren receta así como si tal cosa. Que no es que esté en contra, pero me sorprende y me hace gracia. De hecho me he comprado una caja de Paracetamol marca Sainsbury's como recuerdo. XD

A lo largo del día he tenido una respuesta comodín para todo lo que me decía Aina. La respuesta era "Tranquila Aina, que he fet domis a Sants". Me he dado cuenta de que esta contestación se puede aplicar a muchos aspectos de la vida cotidiana. Por ejemplo hoy han sido estos:

- El meu pis es molt petit, no tinc ascensor...
- Tranquila Aina, que he fet domis a Sants.

- Hem caminat molt aquesta tarda. Estas cansada?
- No, tranquila Aina, que he fet domis a Sants.

- Tu hauràs vist moltes cuixes ara ultimament, no? (no preguntéis por el contexto de la conversación)
- Tranquila Aina, que he fet domis a Sants.

También me han servido mis conocimientos olfactivos en cuanto a ulceras infectadas para otros menesteres que Aina me ha censurado... XDXD

El segundo día he ido aprendiendo más cosas de esta ciudad y de este país. Por ejemplo en la TV hacen el programa ese de "Atrapa un millón" que presenta el Sobera. Pues por esto lares lo emiten en el channel 4 y se llama "A million drop" o algo así, también hacen el "Allá tú" por las tardes...
Otra cosa curiosa, las escaleras mecánicas del metro: ¡Van a toda ostia! Que la primera vez me ha pillado por sorpresa y casi me caigo... No me veo a los abuelitos españoles (esos que se paran justo delante de la escalera para coger bien el escalon ¡Qué rabia!) cogiendo el metro aquí.

El segundo día he hecho turismo por la zona central: Westminster, Big Ben, Trafalgar Square, Picadilly Circus. Luego Aina me ha llevado especialmente a un sitio que quería que viera: La tienda de Abercrombie a la que tengo que hacer una mención especial. Vale ¿Todos conocéis el grupo "A mí también me entran ganas de pedir un cubata cuando entro en el Bershka"? Pues os puedo decir que el Bershka no tiene nada que hacer contra el Abercrombie. Entras en la tienda y está toda oscura, con luces estroboscópicas, la música a toda pastilla y los dependientes bailando a lo gogo... Encima en la puerta hay un chico desnudo de cintura para arriba que se hace fotos con las clientas. Vamos, lo que viene siendo una discoteca pero sin bar y en la que te venden ropa.
También he ido a Covent Garden que me ha gustado mucho y a la tienda de hacer tu propio oso de peluche, es una pena que no me quepa en la maleta, si no me habría comprado uno.

Para seguir haciendo vida londinense después de una ajetreada jornada de trabajo (en mi caso de turismo) los londinenses quedan en algun pub y se hacen unas pintas. Yo he ido con Aina, con B. y unos amigos suyos a tomar algo. He probado una especie de sidra de marca Strongbow que estaba muy buena. 

Y ahora mientras escribo estas líneas Aina está preparando la cena y luego nos iremos de fiesta.

En el siguiente capítulo hablaré sobre el Fried Chicken y los pasos de cebra de London.

Wednesday, 4 May 2011

Nurse Jackie

La gente se piensa que por el simple hecho de ser enfermera tengo que mirar todas y cada una de las series que transcurren en un hospital. Cada equis tiempo me encuentro a alguien que me dice: "¿Ves [Inserte el nombre de la serie de médicos aquí]? ¿No? ¡¡Pero si eres enfermera!!"
He visto varias series de hospitales: House, Grey's Anatomy, algunos capítulos sueltos e inconexos de Scrubs y una serie española que iba sobre unos MIR y que intentaba parecerse a la susodicha Grey (por aquello de los líos entre los médicos).
Aunque reconozco que House es muy, muy buena (parezco Guardiola) y debería darle otra oportunidad a Scrubs, ninguna de las series de hospitales que he visto hasta ahora me ha enganchado por completo.

Espero que esta tónica se rompa en breves ya que hoy he visto el episodio piloto de Nurse Jackie y es brutal!! (Como ya deberíais saber si sois asiduos lectores de mi blog en el piloto se hace una muestra de cómo será la serie y se sirve el plato fuerte). Este primer capítulo no es una excepción y empieza muy fuerte:
"¿Cómo se llama una enfermera con dolor de espalda? Desempleada"

Jackie es la House de las enfermeras. Drogadicta y con una moral un tanto relajada... Sus métodos son poco ortodoxos pero sus intenciones son buenas y en el fondo se nota que se preocupa por sus pacientes.

La serie tiene un humor negro que me encanta y de vez en cuando ves alguna perlita y algún homenaje a las enfermeras, aunque la protagonista a veces nos haga quedar un poco mal (pero otras veces muy bien eeh). De momento me estoy riendo mucho con los trozos en los que sale la estudiante que le ponen a la protagonista casi al principio del primer capitulo. Cuando la conoce lo primero que le dice es: "Hablas poco, eso me gusta" XDXD Al rato la chica se emociona y se pone a parlotear y Jackie le tiene que parar los pies: "No me gustan los loros ¿Vale? No me gustan nada. Me va el silencio, los callados y los bordes. Esa es la gente que me va." En la siguiente escena envían a la estudiante a llevar no se qué bien lejos... Y así la van semi-puteando a lo largo de los dos capítulos que llevo vistos, le pasan un cacho de oreja mutilada y la pobre echa la pota (esto a mí no me habría pasado ¿ves? porque soy escrupulosa 0% Aunque bueno, nunca digas nunca) luego le echan la culpa cuando la oreja aparece en el lavabo misteriosamente (en realidad es la propia Jackie la que la tira por el retrete). Ha sido muy instructivo, me he partido con estos trozos mientras por lo bajini daba gracias por no haber tenido enfes que fueran así.